Descubierto un “nuevo” Señor de Sicán

Que Perú es una fuente inagotable de hallazgos arqueológicos que van mucho más allá del archiconocido Impero Inca es algo que no muchos conocen. Efectivamente, la mayoría de la gente asocia este país con la Civilización Inca y cualquier resto arqueológico o recuerdo turístico se identifica, sin más, con los incas, algo que, sin duda, reduce bastante las posibilidades y pretensiones de la mayoría de los viajeros que visitan este impresionante país.

Cierto es que “Machu Picchu” es un importante reclamo turístico y, casi en exclusiva, el destino preferido y deseado de quienes viajan a Perú, lo cual no es poco, ya que el paso obligado por Cuzco para llegar a la Ciudadela Inca ofrece a los viajeros un amplísimo abanico de lugares que nos hacen conocer un poco mejor el perdido Imperio Inca. Sin embargo, viajar a Perú y conformarse con Cuzco, “Machu Picchu”, el Valle Sagrado de los Incas y el Camino Inca, entre otras ofertas turísticas, lo cual no es poco como decimos, debería saber a muy poco a quienes, ahondando un poco más en el pasado prehispánico de Perú, descubren que existieron y muchísimos pueblos antes que el Inca, por no hablar de los contemporáneos de éste y cuya existencia explica muy bien la razón por la cual un puñado de españoles fueron capaces de derrotar a todo el Imperio Inca, españoles que entablaron un buen entramado de alianzas con esos pueblos, coetáneos del Incanato, que, desde luego, estaban dispuestos a aliarse con quien fuera para acabar con la dominación Inca.

Ciertamente, quien ha visitado Perú por el reclamo de los encantos del Incanato, desde luego quedan encandilados por la magia y el misterio de una civilización de la que, en numerosos aspectos, se sabe poco. Sin embargo, más sorprendidos quedan aún cuando oyen hablar de culturas como la de Nazca, la Moche, la Sicán y tantas otras que enriquecen el pasado y la Historia de un país rico en matices como Perú. Y es, precisamente, esa riqueza cultural la que hace que más de uno decida volver a visitar este país, quedando atrapado por ese halo mitológico y mágico que encierra toda civilización perdida y, en buena medida, perdida.

De esas civilizaciones o culturas perdidas una de las más sorprendentes es la Sicán, cuya capital se encontraba situada en el actual Bosque de Pomac, en el Departamento de Lambayeque, al norte del país, un lugar donde se ubica el llamado “Santuario Histórico Bosque de Pomac”, el cual alberga la mayor cantidad de pirámides preincaícas de toda Sudamérica, y donde han sido hallados numerosos restos arqueológicos que nos hablan de la importancia y magnitud de esta cultura cuyo origen se remota al 750 d.C., siendo uno de esos restos arqueológicos más emblemáticos la máscara de oro del Señor de Sicán, hallada en la “Huaca El Oro” en 2006, una máscara que simbolizaba la divinidad del difunto cuyo rostro cubría y que nos da una idea del perfeccionismo de esta civilización y su adelanto para la época en que se desarrolló.

Sin embargo, ese hallazgo no agotó las posibilidades arqueológicas del “Santuario Histórico Bosque de Pomac”, un lugar que cuenta con unas 20 pirámides de barro y adobe, lo que nos da una idea de lo que debió suponer como centro de la Cultura Sicán y de los hallazgos que todavía deben continuar enterrados a la espera de ser descubiertos por los arqueólogos. Y así ha ocurrido con el nuevo hallazgo de un “segundo” Señor de Sicán, el cual, a pesar de haber sido hallado hace tan sólo unos días, y de poder considerarse como un “nuevo” Señor de Sicán, sin embargo, es mucho más antiguo que el hallado anteriormente. Efectivamente, este “nuevo” Señor de Sicán contaría con cerca de más de 1.200 años de antigüedad, ubicándose el hallazgo en la “Huaca Las Ventanas”, lo que nos indica que en este lugar se están produciendo y, seguro, se producirán una serie de hallazgos importantísimos en orden a la élite Sicán, a pesar de lo que creían los arqueólogos en un principio, cuando, con carácter de urgencia, en 1991, comenzaron a excavar en esta zona cercana al río La Leche, debido a que el Ministerio de Agricultura ordenó la construcción de un dique que podría hacer desaparecer algunos restos referenciales y de “escasa importancia”, tal y cómo se creía entonces.

Efectivamente, se pensaba que esta zona iba a dar pocos frutos de relevancia sobre la Cultura Sicán, pero los arqueólogos, con gran sorpresa, fueron encontrando restos de un valor incalculable, como el alto relieve del Dios Moche “Ai Apaec” o el mismísimo Señor de Sicán, por no hablar de nos numerosos restos óseos y ceremoniales que daban una idea a los arqueólogos de la impresionante civilización que en este lugar se asentó hace siglos. Y ahora nos encontramos con un nuevo hallazgo, este “nuevo” Señor de Sicán que se une al anterior, al omnipresente “Tumi” que representa al “Ñaylamp” (un ave de agua que, se cree, dio origen a esta civilización) y que muchos turistas confunden con un elemento propio del Incanato, y, desde luego, a la miríada de hallazgos presentes y futuros que todavía nos están desentrañando esta civilización riquísima y, sin embargo, tan desconocida por los turistas.

Pero, este “nuevo” Señor de Sicán parece encerrar todavía más secretos y descubrimientos, ya que se sospecha que debajo de este hallazgo esperan todavía más sorpresas, sobre todo restos ceremoniales que nos hablarán sobre el personaje y la posición social en su época. Sin embargo, el problema que presenta toda esta zona de hallazgos, algo, por lo demás, común a todo Perú, es la aparente desidia de las autoridades por conservar su rico patrimonio histórico, ya que, al parecer, buena parte de los restos arqueológicos que podrían haberse hallado en este lugar han sido destrozados por las máquinas que trabajaban en el proyecto ordenado por el Ministerio de Agricultura en 1991, algo realmente lamentable y que supone una pérdida irreparable para los estudiosos de la Historia de este país, por no hablar de las pérdidas económicas en posibles visitas turísticas que hubiera supuesto un hallazgo de dimensiones descomunales, en el sentido de lo cual, seguimos pensando, como siempre lo hemos hecho, que la gran riqueza de Perú, su Historia, está siendo desaprovechada, quedando lugares como el “Santuario Histórico Bosque de Pomac” ocultos a los ojos de los turistas, alejados de los grandes circuitos turísticos.

Y es que el norte de Perú es el gran desconocido, ensombrecido por el sur del país con el todopoderoso Cuzco y “Machu Picchu”, dos joyas de visita obligada que, parece, son suficientes para las autoridades peruanas, desaprovechándose un posible “megacircuito turístico” que comprendiera la infinidad de civilizaciones que han poblado su territorio, especialmente las del norte del país.

En cualquier caso, sirva este hallazgo para que algún viajero decida encaminarse al norte del país y descubrir las civilizaciones milenarias que han dado vida a esta tierra, civilizaciones llenas de magia y de encanto que no pueden quedar ensombrecidas por los grandes reclamos turísticos que, siendo de visita obligada, no deben enterrar la riqueza cultural de este país, el cual, durante mucho tiempo, ha sido víctima de sus propios tópicos culturales. Para ir abriendo boca, si os comienza a interesar esta zona del país, podéis visitar la página oficial del Museo Nacional Sicán, donde podréis conocer un poco más sobre algunas de las civilizaciones más importantes de Sudamérica que, sin embargo, siguen siendo las grandes desconocidas.